Errores autonómicos del nivel central

Cada vez que un servidor público del Estado interviene en la opinión pública, suele pasar desapercibido o, por el contrario, causar revuelo, por lo gravitante del tema o porque raya en lo absurdo o controversial.

Sin embargo, lo anterior, cuando una autoridad de un área estratégica como la de autonomías, en este caso la vigente Viceministra de Autonomías, Andrea Barrientos, irrumpe en el campo mediático boliviano, no se puede afirmar de entrada, que haya sido gravitante, sino más bien una intervención que causó revuelo y sigue en la línea de interpelar hacia quienes creemos en la autonomía como medio para construir e institucionalizar una mejor Bolivia.

La exsenadora, hoy viceministra, desconoce claramente la génesis y existencia del Viceministerio que regenta, pues la lucha autonómica no se concentra solamente en la asignación de recursos económicos y ella al referirse al 50-50, no hace sino evidenciar su débil comprensión en la materia, pues la autonomía es sobre todo autodeterminación sin imposición del centralismo gubernamental paceño, que hoy se expresa en declaraciones como las de Barrientos.

La lucha autonómica comprende una autorrealización institucional que en el caso cruceño se vino demostrando con la fuerza que cobró el Comité Cívico donde nació la gesta de los primeros estatutos autonómicos de Bolivia, aun sin la existencia de Ministerio o Viceministerio alguno. A la par, es relevante mencionar que si existe aún el Viceministerio de Autonomía es para poder cumplir con los mandatos de la Ley 031, ya que es esa norma jurídica el sostén de la menguada autonomía que aun posee Bolivia.  

Al amparo de la vigente Constitución el gobierno del señor Evo Morales creó el Ministerio de Autonomías, como cartera institucional clave para ayudar en la implementación política y técnica de la autonomía. Situación que con el tiempo no se cumplió, porque el afán centralizador del autócrata Morales y sus adláteres llevó al fracaso del paradigma autonómico tal como se había concebido en Santa Cruz y lo había expresado en su momento la denominada media luna.

Designando a personas afines al régimen Evista, Ministros de Autonomía que provenían de Santa Cruz pero cuyo corazón estaba en el centralismo de la Plaza Murillo, no hicieron sino desmantelar el Ministerio deviniendo en el actual Viceministerio de Autonomías en enero de 2017, a la cabeza del internacionalista cruceño Hugo Siles, quien fuera el último Ministro de Autonomías y el primer Viceministro de Autonomías dependiente del Ministerio de Presidencia. ¿cuál es el problema de ello? Convertir la autonomía en una cartera supeditada al orden abiertamente político del Ministerio de Presidencia; la que tiene una naturaleza eminentemente técnica como lo es la autonomía, llevó a situaciones como las que atravesamos hoy con las declaraciones de la señora Barrientos.

La autonomía por ende, requiere de ambos componentes, el político y el técnico, pero cuando se crea un desbalance y prima el político o su derivación – el politiquero – no queda más que la afrenta al sentido mismo de la necesidad descentralizadora del Estado. Ante lo dicho, queda también exponer que, junto a la supeditación del Viceministerio de Autonomía al Ministerio de Presidencia, vino la minimización del trabajo del Servicio Estatal de Autonomías – SEA, institución que debe cumplir el componente de implementación técnica del modelo autonómico y cuya relación con el Viceministerio de Autonomía es clave sí es que se quiere de verdad lograr una mejor autonomía en el Estado Plurinacional.

Al ser una entidad descentralizada del Ministerio de Presidencia, el SEA, ha venido también a ser politizado y derivado en una institución de apoyo a la gestión de Gobernaciones, Alcaldías y ETA’s afines al gobierno, sin que se desarrollen o terminen de gestionar los Consejos de Coordinación Sectorial, sin que se mejore el reglamento de los Consejos Nacionales de Autonomía o se plantee una mejor implementación del modelo a partir de una reforma a la Ley 031.

Y esto que venía sucediendo en los gobiernos masistas, no cambia con la designación de las actuales autoridades pues tanto el director del SEA como la Viceministra de Autonomías no dan pie con bola respecto a sus atribuciones y competencias administrativas, ya que no tienen un perfil técnico vinculado al modelo autonómico, de allí que no solo se den declaraciones como las que se mostraron esta semana, sino que una de las primeras acciones como Viceministra fuera “intervenir” el INRA, siendo que no es un atribución propia de ese viceministerio efectuar tales acciones.

Los errores autonómicos no se cometen solamente por las personas que tienen cargos de carácter técnico y operan de forma politizada, sino también por quienes están llamados a modificar y reencauzar el modelo autonómico, es decir diputados y senadores que no tienen en agenda una forma sólida a la Ley 031, dejando a la discrecionalidad política un tema de tanta relevancia como la autonomía.

Solamente queda esperar que el gobierno de Paz Pereira reconsidere la trascendencia de reconducir el modelo autonómico, y que sean ciudadanos formados en autonomía o gestores de la misma que reafirmen el carácter autonómico del Estado a partir de acciones claras, concretas y decisivas y no de declaraciones fuera de lugar.  

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