Pelar Capucha

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Pelar Capucha

Una de las formas más bolivianas de expresar sentimientos positivos o negativos, es aludir a la connotada metafísica popular para decir más allá de lo que realmente se pretende. A propósito de ello en el espectro político hemos tenido a actores políticos con apelativos animalescos, por ejemplo, Víctor Paz Estenssoro era el mono, Jaime Paz Zamora el gallo, Palenque el chivo y así la mayoría de los políticos a nivel local, también fueron denominados conforme a la picaresca forma de aludir a la fauna política que poseemos en Bolivia. De este modo, la dinámica cotidiana nos sorprende y entretiene cuando en plena campaña electoral por las subnacionales vemos que los candidatos van echándose tierra sobre lo que hacen o dejan de hacer.

En ese sentido, llama la atención el audio que se hizo conocer en estos días sobre la reprimenda que la actual burgomaestre de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra habría vertido sobre sus servidores públicos y correligionarios a propósito del escaso apoyo que estaría recibiendo su campaña, versus el extremo esfuerzo que estaría realizando. Al respecto, y más allá de la ética profesional que debería acompañar a quienes son denominados servidores públicos, una institución pública debería representar lo mejor de su sociedad o por lo menos procurar lo mejor para ella, así estaría dando sentido a su existencia y brindaría oportunidades para evaluar su gestión.

Cuando en ese audio se hizo alusión a “pelar capucha”, buscando que se desenmascaren las verdaderas intenciones de quienes acompañan los destinos de la gestión pública municipal actual, debería ponerse en la mesa el valor de la transparencia como precepto constitucional establecido en el artículo 8.II. de la norma fundamental o como actitud de quien solicita pelen capucha. De este modo, se tendría una horizontalidad y las autoridades de turno también deberían pelar capucha y transparentar el destino de recursos, la fundamentación de sus decisiones a la hora de enfrentar una crisis sanitaria y sobre todo, ¿por qué no se aprovecha el modelo autonómico que rige el país desde hace diez años para promover desarrollo y calidad de vida para los ciudadanos?

Más allá de las pintorescas alocuciones, no hay sinceridad en la gestión pública, ni planificación y mucho menos asimilación de la realidad jurídico-política. La forma de hacer campaña hace mucho que quedó obsoleta en nuestro medio, no obstante, parece que se sigue utilizando las viejas recetas de la concentración de personas, para “demostrar fuerza”, la de mostrarse sonriente en una gigantografía o empapelar la ciudad pidiendo el voto a la ciudadanía que en cierta medida se encuentra hastiada de lo mismo o se muestra indiferente ante problemas mayores que el enfrentamiento electoral.

Es así que lo que parece relevante para el candidato de turno, es intrascendente para el ciudadano de a pie que procura algo de pudor en los aspirantes a autoridades, queriendo redimirlos en aquel aforismo de la Madre Teresa de Calcuta que decía: la honestidad y transparencia te hacen vulnerable, de cualquier forma, sé honesto y transparente. Empero, nadie quiere sentirse vulnerable más allá de lo necesario y en política la personalidad y el discurso camaleónico combinan con la retórica de la promesa vacía, que llena encuentros, caravanas y plazas, pero vacía de futuro las oportunidades de hallar un buen actor político.

Lo que está por venir se circunscribe a la rutina electoral de la variopinta Bolivia: denuncias de corrupción, pseudo-analistas empoderados por medios y redes que dicen todo menos la cabal interpretación de la realidad, mucha sonrisa de salón en cena diplomática, sobre todo para aquella juventud votante que ve en las campañas políticas una oportunidad laboral, o por lo menos una forma ágil de paliar el ignorado lugar en el que se encuentran sus necesidades ante la casta política que se hace cargo de nuestro país. Como acompañamiento a esa usanza electoral, estarán más modismos, exabruptos y rabietas de politiqueros que ven alejadas sus aspiraciones de poder. Usted, estimado ciudadano se merece más ¿no lo cree?

¿Qué significa Pelar Capucha?

La deformación de la realidad política es parte de la dinámica, sin embargo, a veces raya en lo ridículo.

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